Fomenta el amor por la filantropía junto a tu familia con una linda obra

La filantropía consiste, simplemente, en amar al género humano. Es la acción de ayudar a los demás sin esperar algo a cambio. Los voluntarios que trabajan en proyectos para la comunidad, hospitales y en instituciones sin fines de lucro conocen muy bien la gran satisfacción que se siente socorriendo al prójimo… al débil, al desvalido, al necesitado. Y la mejor recompensa es ver sus rostros agradecidos.

Poner tu tiempo, talento y conocimientos al servicio de causas caritativas te hará sentirte un mejor ser humano. Y al animar a tus hijos para que participen, los estarás enseñando a ser generosos, tolerantes, compasivos y despegados de los bienes materiales desde una edad temprana.

Aquí tienes algunas sugerencias que te darán el impulso para empezar a regalar amor hacia los demás.

  • Involúcrate en una causa que te apasione. Tus intereses y quizás tu propia profesión te pueden dar una idea de cómo y dónde disfrutarás más de prestar ayuda: puede ser visitando a personas mayores, recaudando fondos para actividades a beneficio de la comunidad, educando a grupos de personas sobre cómo prepararse ante un desastre natural, dando o recibiendo clases de primeros auxilios, reclutando a vecinos y a amigos para que donen sangre, sirviendo o preparando alimentos en los refugios de desamparados… y hasta ayudando a construir, pintar o reparar casas en los barrios pobres. Si te gustan los animales y defiendes sus derechos, los refugios de animales de tu localidad son el lugar perfecto para ti, y seguramente que ellos están necesitando voluntarios. ¿Te gusta vida al aire libre? Pregunta en parques deportivos y recreativos si están pidiendo voluntarios para eventos o proyectos nuevos. Solo es cuestión de ser proactivo preguntando y expresando tu interés en trabajar como voluntario.
  • Anima a tus hijos a que participen. Es muy positivo enseñar a los hijos desde pequeños a pensar menos en ellos y más en los demás. Para el próximo evento comunitario, invita a los niños y pídeles que lleven a sus amiguitos y a los padres de estos. Todos conformarán un grupo divertido y, sobre todo, de gran utilidad. Tus hijos vivirán experiencias como voluntarios que les cambiarán la vida y los harán sentirse más orgullosos de sí mismos y de su comunidad. Además, ampliarán sus horizontes, desarrollarán positivismo y buena disposición, se comportarán con más seriedad y harán magníficas relaciones sociales.
  • Dales a los que no tienen. Donar y regalar es una gran manera de ayudar. Si cuentas con poco tiempo libre para dedicarlo a trabajar como voluntario, averigua las necesidades de los refugios, las organizaciones sin fines de lucro y las escuelas de los barrios pobres de tu comunidad. Aunque a ti te parezca poco, regalar productos de limpieza y desinfectantes será muy apreciado, porque a veces ellos no tienen los fondos suficientes para ordenar los suministros que les hacen falta.

Preocuparse por la comunidad ¡y demostrarlo! es una labor solidaria importante. Y para ti, la mayor retribución, será que tú y te familia se convertirán en un modelo a seguir. 

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